Por Javier García Blanco - El pintor veneciano Jacopo Comin, más conocido como Tintoretto, ha atraído estas semanas el interés de los medios de comunicación a raíz de la llamativa "restauración en directo" de una de sus pinturas —'El Paraíso'—, en el madrileño Museo Thyssen-Bornemisza.
Sin embargo, entre su abundante producción artística hay una pintura que destaca sobre las demás debido a la complejidad de su significado y a los numerosos interrogantes que todavía plantea a los historiadores.
"El origen de la Vía Láctea", de Tintoretto | Crédito: Wikipedia.
La obra en cuestión, un óleo titulado 'El origen de la Vía Láctea' que Tintoretto pintó hacia 1575-80, se encuentra hoy en una de las salas de la National Gallery de Londres.
A primera vista la obra parece bastante convencional: una escena mitológica en la que aparecen —entre otros—, Júpiter, Hércules niño y la diosa Juno. De hecho, los especialistas no han tenido problema a la hora de identificar el episodio representado.
Según un relato clásico, Júpiter había mantenido relaciones con la mortal Alcmena —uno de sus habituales escarceos sexuales—, y fruto de aquella relación ocasional había nacido Hércules.
Júpiter quería que el pequeño disfrutase de la inmortalidad, así que le dio a probar la leche de los senos de su esposa Juno mientras esta dormía.
Sin embargo, la diosa se despertó sobresaltada, y algunas gotas de leche salpicaron el firmamento, dando lugar a la aparición de la Vía Láctea (de ahí su nombre).
Aunque no hay dudas sobre el tema representado, los investigadores siguen sin tener la certeza sobre quién encargó la hermosa pintura.
Un interrogante que aumentó cuando, en 1972, los expertos de la National Gallery sometieron la obra a una restauración y se descubrió que Tintoretto había pintado una versión previa bajo la imagen definitiva.
Vista en detalle de la pintura | Crédito: Wikimedia Commons.
A pesar de la incertidumbre, los historiadores sospechan que Tintoretto pudo haber realizado una primera versión para un comprador, y más tarde haber cambiado la obra a su estado actual para satisfacer las demandas de un segundo mecenas. Pero, ¿quiénes eran estos personajes?
Algunos años antes de pintar 'El origen de la Vía Láctea', el pintor veneciano había recibido el encargo de realizar tres cuadros sobre el patrón de la ciudad, con destino a la Escuela de San Marcos.
El cliente era un singular personaje llamado Tommaso Rangone, un médico que había amasado una gran fortuna vendiendo unas pócimas "mágicas" que, según aseguraba, otorgaban a quienes las bebían una gran longevidad, haciéndolos casi inmortales.
El acaudalado doctor Rangone, un devoto de la astrología, la alquimia y otras disciplinas de moda en la época, se llamaba en realidad Tommaso Gianotti, pero había cambiado de nombre al hacer fortuna, y decidió usar la escena del origen de la Vía Láctea como emblema personal.
Sabemos este último detalle ya que en la National Gallery de Washington se conserva una medalla con el retrato de Rangone y, en su reverso, una representación de la citada escena mitológica.
Teniendo en cuenta que Tintoretto había pintado para él otros tres cuadros, es probable que la pintura con la escena de la Vía Láctea —emblema personal de Rangone—, estuviera destinada al excéntrico "médico", aunque no se conserve el contrato de aquel encargo.
Medalla con el retrato de Rangone y emblema de la Vía Láctea | Crédito: National Gallery of Washington.
Pero entonces, ¿por qué cambió Tintoretto la pintura a la escena que podemos contemplar hoy? La razón de ese cambio a otra versión estaría en el fallecimiento de Rangone, ocurrida en 1577.
Muerto el médico, astrólogo y alquimista —está claro que sus brebajes para la inmortalidad no funcionaron muy bien con él mismo—, Tintoretto se vio obligado a buscar un nuevo comprador.
Todo parece indicar que lo encontró en la figura del emperador Rodolfo II de Habsburgo. Así parece desprenderse de un documento en el que se cita que el monarca encargó cuatro "fábulas" al veneciano, entre ellas una que encajaría con la pintura en cuestión.
Además, la presencia de Hércules en la obra resultaba bastante apropiada, pues el héroe se relacionaba con la dinastía Habsburgo en no pocas obras de arte.
Por otra parte, al igual que Rangone, Rodolfo II era otro apasionado de la astrología y de la alquimia, y reunió en su corte a sabios de la talla de los astrónomos Tycho Brahe y Johannes Kepler junto a magos y otros personajes.
Este interés por la astrología encajaría también con la teoría de que fue él quien compró la pintura, pues además del tema de la Vía Láctea, algunos autores sugieren que la obra representa varias constelaciones (Cáncer, Acuario y Sagitario) e incluso el horóscopo del emperador.
En cualquier caso, de lo que no hay duda es de que la hermosa pintura posee los ingredientes de las grandes obras maestras: belleza, genialidad y un sugerente toque de misterio.
Fuente Yahoo! España
Origen de la Vía Láctea, el "acertijo" de Tintoretto
