“Papá, ¿para qué guardas esos platos viejos en la biblioteca?”. Eso me lo dijo hace un par de años mi hijo de 10, que hoy sabe para qué son los discos de vinilo. No sólo los conoce porque le expliqué para qué sirve un LP (como se los conocía en mi juventud), sino porque me compré una bandeja en la que ahora, cada tanto, pongo a sonar un disco de tango que era de mi padre.
“Papá, ¿para qué guardas esos platos viejos en la biblioteca?”. Eso me lo dijo hace un par de años mi hijo de 10, que hoy sabe para qué son los discos de vinilo. No sólo los conoce porque le expliqué para qué sirve un LP (como se los conocía en mi juventud), sino porque me compré una bandeja en la que ahora, cada tanto, pongo a sonar un disco de tango que era de mi padre.