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    Las ?polaridades? de fernando canovas copan la sala cronopios

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    Buenos Aires, 20 de junio (Télam, por Mercedes Ezquiaga).- El orden y el caos como principios generadores de una poética potente y singular están presentes en la obra de Fernando Cánovas, reunida en la muestra “Polaridades”, que podrá visitarse hasta el 15 de julio en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930).

    La muestra se compone de dos series fuertemente diferenciadas: “Pinturas conectadas”, de líneas rectas y horizontales, y “Splash”, coloridas formas tipo manchas que dan la sensación de estar a punto de transformarse en otra cosa, además de dos instalaciones específicamente realizadas para esta exhibición, de estética minimalista.

    El artista, que viene exponiendo desde hace décadas en los más destacados centros de arte del mundo, presenta en Buenos Aires sus enormes “estructuras múltiples”, rígidas formas geométricas que dejan en las telas la impronta de sus chorreados así como sus ultimas pinturas, en donde los colores se chocan y llenan la superficie.

    Cánovas (1960) -radicado en Francia en 1983 y actualmente reside en Nueva York- ahonda en "ilusiones espaciales creadas por la perspectiva, la superposición y la inclusión de elementos por dentro y por fuera de la obra", en palabra de la curadora Patricia Pacino.

    Las obras de Cánovas “tienen algún contacto con lo sonoro” –arriesga por su parte Elio Kapszuk, director de Programación y Curaduría del Recoleta-: “la serie ‘Pinturas conectadas’, a través de sus líneas rectas y horizontales, nos trasladan a un pentagrama multiplicado y las verticales, a ciertos gráficos de frecuencias electroacústicas”.

    Mientras que la serie Splash, de acrílicos sobre tela, “tiene musicalidad desde su nombre onomatopéyico”, dispara Kapszuk sobre las obras que integran la muestra y componen la producción de los últimos cincos años del artista.

    Sus pinturas "Splash" no parten de reglas estrictas: son cuerpos y planos que se invaden mutuamente y fluyen con lentitud sobre una superficie mapeada, como lava brotando de un volcán en erupción.

    En resumen, “caos y orden, superficie y profundidad, tiempo y espacio se implican mutuamente en un ámbito donde la pintura propone constantes juegos perceptivos”, retoma Pacino.

    Las imponentes piezas pueden pensarse -a juicio de la curadora- como un "ejercicio visual que propone Canovas: contrastes de fuerza, donde todo se distorsiona, se rompe, se deforma y se expande".

    Ciertos colores dan la sensación de desprenderse del plano, como el amarillo y el rojo, mientras que los fríos, como el azul, se alejan o retroceden.

    "Estos efectos ilusionistas y dinámicos mas la interacción entre opuestos y complementarios desarrollan efectos de expansión que también interfieren sobre el espacio visual del receptor, pues la distancia: lejanía o acercamiento espacial ejercidos por el propio movimiento del espectador también es un componente más que el artista toma en cuenta", desmenuza Pacino.

    Al hacer un recorrido retrospectivo por la obra del artista, el tratamiento denso y texturado de la superficie es un sesgo recurrente.

    No pasa inadvertida tampoco la herencia de su maestro Pierre Alechisnky en la Ecole des Beaux Arts ya que el artista belga no solo fue su profesor sino también el padrino artístico de su primera exposición.

    Se podrá visitar la exposición hasta el 15 de julio en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, de martes a viernes de 14 a 21 y los sábados, domingos y feriados de 12 a 21. (Télam).-

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    20/06/2012 13:41

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