Repuestos: pocos y más caros

Poco saben los vendedores de repuestos de la avenida Warnes, corazón del mundo de los repuestos de la Argentina, que la balanza de cuenta corriente del país no cierra y que por eso el Gobierno decidió no dejar importar muchos productos.

Tampoco hay demasiado registro de que la necesidad de frenar la salida de capitales afectó a toda la cadena de producción industrial. De lo que sí hay absoluta conciencia es de las consecuencias de estas medidas: faltan repuestos por todos lados.

La industria de la reposición de repuestos para autos y motos, que tiene su epicentro porteño en el cruce de las avenida Warnes y Juan B. Justo, ya empieza a sentir las trabas a las importaciones que impuso el Gobierno desde inicios de año. "La verdad es que faltan muchísimas cosas. De la mayoría de los modelos. Ni hablar de los importados", dice Juan, un empleado de una casa especializada en repuestos para el tren delantero de los vehículos.

A pocos metros de ahí, en un local que vende productos para varias marcas y que está ubicado en la calle Humboldt, el panorama es similar. "Nosotros trabajamos mucho para las casas de repuestos del interior. Les mandamos los pedidos por encomiendas. Ahora estamos despachando la mitad de los pedidos", dice Pablo G, un empleado del lugar que pidió que no se lo identifique con el apellido.

Obviamente, hay marcas que están mejor que otras y claro está, modelos que tienen stock de repuestos. "Los que son fabricados en el Mercosur están mejor, aunque igualmente, hay faltantes. Pero de aquellas que son importados ciento por ciento, falta de todo", explica un ejecutivo de una de las automotrices que más vende en la Argentina.

La Nacion recorrió durante dos horas Warnes y las quejas no sólo son de los comerciantes, sino también de los clientes. Alberto Ramos dice haber entrado en cinco lugares y en ninguno encuentra la óptica de su auto que, según cuenta, es de lujo. "Le doy mi nombre y mi apellido, pero no la marca del auto -explica-. Fui a la concesionaria y me dijeron que lo tenía que esperar al menos, 30 días. Entonces, vine acá a ver si lo conseguía, pero, hasta ahora, no tuve suerte. Todos me dicen que no se sabe cuándo entrarán esas piezas." Ramiro Castillo es un comisionista que compra repuestos que le encargan desde el interior. Dice que va todos los días a esas cuadras porteñas que rebasan de todo tipo productos para autos. "Estos días me vuelvo con la lista por la mitad. Hoy, por ejemplo, salí a buscar una batería pequeña y no la encuentro", dijo, y siguió su marcha.

Otra de las reglas de la economía que impera en Warnes es la ley de la oferta y la demanda. Cuando hay pocos productos y mucha gente buscando lo mismo, los precios suben. Un ejecutivo muy relacionado con el mundo de los fabricantes de autopartes reconoció que los precios de los repuestos están más altos. "Nadie sabe cómo seguir. Y por supuesto, los comerciantes hacen lo que haría cualquiera: aumentan los precios, total hay gente dispuesta a pagar", reconoce.

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